{"id":9070,"date":"2025-12-11T18:20:53","date_gmt":"2025-12-11T18:20:53","guid":{"rendered":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/?p=9070"},"modified":"2025-12-12T13:58:01","modified_gmt":"2025-12-12T13:58:01","slug":"aniquilacionismo-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/es\/aniquilacionismo-parte-1\/","title":{"rendered":"Aniquilacionismo (parte 1)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9070\" class=\"elementor elementor-9070\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2fdedf73 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"2fdedf73\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-531099c1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"531099c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9079 alignleft\" src=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/bbwardfield4k-265x300.jpg\" alt=\"\" width=\"265\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/bbwardfield4k-265x300.jpg 265w, https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/bbwardfield4k-768x870.jpg 768w, https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/bbwardfield4k-11x12.jpg 11w, https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/bbwardfield4k.jpg 904w\" sizes=\"(max-width: 265px) 100vw, 265px\" \/><strong>I. Definici\u00f3n y Clasificaci\u00f3n de las Teor\u00edas<\/strong><\/p><p>Un t\u00e9rmino que designa en sentido amplio un gran conjunto de teor\u00edas que coinciden en sostener que los seres humanos pasan, o son puestos, fuera de existencia por completo.\u00a0<\/p><p>Estas teor\u00edas caen l\u00f3gicamente en tres clases, seg\u00fan sostengan que todas las almas, siendo mortales, realmente dejan de existir en la muerte; o que, siendo las almas naturalmente mortales, solo persisten en vida aquellas a las cuales Dios concede inmortalidad; o que, aunque las almas son naturalmente inmortales y persisten en existencia a menos que sean destruidas por una fuerza que act\u00fae sobre ellas desde fuera, las almas imp\u00edas son realmente as\u00ed destruidas. Estas tres clases de teor\u00edas pueden ser convenientemente llamadas, respectivamente, (1) mortalismo puro, (2) inmortalidad condicional, y (3) aniquilacionismo propiamente dicho.<\/p><p><strong>II. Mortalismo Puro<\/strong><\/p><p>La afirmaci\u00f3n com\u00fan de las teor\u00edas que forman la primera de estas clases es que la vida humana est\u00e1 ligada al organismo, y que por lo tanto el hombre entero pasa fuera del ser con la disoluci\u00f3n del organismo. El fundamento usual de esta afirmaci\u00f3n es ya sea materialista, o pante\u00edsta, o al menos panteizante (por ejemplo, realista); concibi\u00e9ndose el alma, en el primer caso, como nada m\u00e1s que una funci\u00f3n de la materia organizada y cesando necesariamente de existir con la disoluci\u00f3n del organismo; en el \u00faltimo caso, como nada m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n individualizada de una entidad mucho m\u00e1s extensa, en la cual se hunde de nuevo con la disoluci\u00f3n del organismo en conexi\u00f3n con el cual tiene lugar la individualizaci\u00f3n. Rara vez, sin embargo, la afirmaci\u00f3n en cuesti\u00f3n se basa en la noci\u00f3n de que el alma, aunque una entidad espiritual distinta del cuerpo material, es incapaz de mantener su existencia separada del cuerpo. La promesa de vida eterna es un elemento demasiado esencial del cristianismo para que teor\u00edas como estas prosperen en una atm\u00f3sfera cristiana. Incluso se admite ahora por Stade, Oort, Schwally y otros que el Antiguo Testamento, aun en sus estratos m\u00e1s antiguos, presupone la persistencia de la vida despu\u00e9s de la muerte \u2014lo cual sol\u00eda ser muy com\u00fanmente negado\u2014. Sin embargo, los materialistas (por ejemplo, Feuerbach, Vogt, Moleschott, B\u00fcchner, H\u00e4ckel) y los pante\u00edstas (Spinoza, Fichte, Schelling, Hegel, Strauss; cf. S. Davidson, \u201cThe Doctrine of Last Things\u201d, Londres, 1882, pp. 132-133) a\u00fan niegan la posibilidad de la inmortalidad; y en c\u00edrculos extremadamente amplios, incluso entre aquellos que no romper\u00edan completamente con el cristianismo, los hombres se permiten albergar nada m\u00e1s que una \u201cesperanza\u201d de ella (S. Hoekstra, \u201cDe Hoop der Onsterfelijkheid\u201d, \u00c1msterdam, 1867; L. W. E. Rauwenhoff, \u201cWijsbegeerte van den Godsdienst\u201d, Leiden, 1887, p. 811; cf. las \u201cIngersoll Lectures\u201d).<\/p><p><strong>III. Inmortalidad Condicional<\/strong><\/p><p>La clase de teor\u00edas a la que la designaci\u00f3n de \u201cinmortalidad condicional\u201d es m\u00e1s propiamente aplicable, coincide con las teor\u00edas del mortalismo puro en ense\u00f1ar la mortalidad natural del hombre en su totalidad, pero se separa de ellas al sostener que este mortal puede, y en muchos casos lo hace, revestirse de inmortalidad. La inmortalidad, en su visi\u00f3n, es un don de Dios, conferido a aquellos que han entrado en comuni\u00f3n viva con \u00c9l. Muchos te\u00f3ricos de esta clase adoptan francamente la doctrina materialista del alma y niegan que sea una entidad distinta; por lo tanto, ense\u00f1an que el alma necesariamente muere con el cuerpo e identifican la vida despu\u00e9s de la muerte con la resurrecci\u00f3n, concebida esencialmente como una recreaci\u00f3n del hombre entero. Si todos los hombres son sujetos de esta resurrecci\u00f3n recreativa es una cuesti\u00f3n debatida entre ellos mismos. Algunos lo niegan y afirman por tanto que los imp\u00edos perecen finalmente en la muerte, alcanzando la resurrecci\u00f3n solo los hijos de Dios. La mayor parte, sin embargo, ense\u00f1a una resurrecci\u00f3n para todos y una \u201csegunda muerte\u201d, que es aniquilaci\u00f3n, para los imp\u00edos (por ejemplo, Jacob Blain, \u201cDeath not Life\u201d, Buffalo, 1857, pp. 39-42; Aaron Ellis y Thomas Read, \u201cBible versus Tradition\u201d, New York, 1853, pp. 13-121; George Storrs, \u201cSix Sermons\u201d, New York, 1856, pp. 29 ss.; Zenas Campbell, \u201cThe Age of Gospel Light\u201d, Hartford, 1854).<\/p><p>Hay muchos, por otra parte, que reconocen que el alma es una entidad espiritual, distinta aunque unida en una uni\u00f3n personal con el cuerpo. En su opini\u00f3n, sin embargo, ordinariamente al menos, el alma requiere el cuerpo ya sea para su existencia, o ciertamente para su actividad. C. F. Hudson, por ejemplo (\u201cDebt and Grace\u201d, New York, 1861, pp. 263-264), ense\u00f1a que el alma yace inconsciente, o al menos inactiva, desde la muerte hasta la resurrecci\u00f3n; entonces los justos se levantan a un \u00e9xtasis de bienaventuranza; los injustos, sin embargo, se levantan a la voz de Dios para extinguirse en el mismo acto. La mayor\u00eda, quiz\u00e1, prolonga la segunda vida de los imp\u00edos con el fin de infligirles su debido castigo; y algunos hacen de su extinci\u00f3n un proceso prolongado (por ejemplo, H. L. Hastings, \u201cRetribution or the Doom of the Ungodly\u201d, Providence, 1861, pp. 77, 153; cf. Horace Bushnell, \u201cForgiveness and Law\u201d, New York, 1874, p. 147, notas 5 y 6; James Martineau, \u201cA Study of Religion\u201d, Oxford, 1888, p. 114). Para una discusi\u00f3n adicional de la teor\u00eda de la inmortalidad condicional, v\u00e9ase \u201cImmortality\u201d.<\/p><p><strong>IV. Aniquilacionismo Propiamente Dicho<\/strong><\/p><p>Ya, sin embargo, al hablar de extinci\u00f3n estamos pasando m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del \u201ccondicionalismo\u201d puro y simple y entrando en la regi\u00f3n del aniquilacionismo propiamente dicho. Ya sea que pensemos en esta extinci\u00f3n como el resultado del castigo o como el gradual desvanecimiento de la personalidad bajo los efectos debilitantes del pecado, ya no estamos contemplando el alma como naturalmente mortal y necesitada de un nuevo don de gracia para mantenerla en existencia, sino como naturalmente inmortal y sufriendo destrucci\u00f3n a manos de un poder hostil. Y esto se hace a\u00fan m\u00e1s evidente cuando el supuesto mortalismo del alma se fundamenta no en su naturaleza sino en su pecaminosidad; de modo que la teor\u00eda trata no con las almas como tales, sino con las almas pecadoras, y se trata de la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n por un don de gracia para vida eterna o de ser dejadas a los efectos desintegradores del pecado.<\/p><p>El punto de distinci\u00f3n entre las teor\u00edas de esta clase y el \u201ccondicionalismo\u201d es que estas teor\u00edas, con mayor o menor consistencia o sinceridad, reconocen lo que se llama la \u201cinmortalidad natural del alma\u201d y no se sienten tentadas, por tanto, a pensar en el alma como, por naturaleza, pasando fuera del ser en la muerte (o en cualquier momento), y sin embargo ense\u00f1an que el castigo real infligido o sufrido por los imp\u00edos resulta en la extinci\u00f3n del ser. Pueden diferir entre s\u00ed en cuanto al tiempo en que esta extinci\u00f3n tiene lugar \u2014si en la muerte, o en el juicio general\u2014 o en cuanto al castigo m\u00e1s o menos extendido o intenso concedido a la culpa variable de cada alma. Tambi\u00e9n pueden diferir en cuanto a los medios por los cuales se lleva a cabo la aniquilaci\u00f3n del alma imp\u00eda \u2014si por un mero acto del poder divino, cortando la vida pecaminosa, o por la furia destructora del castigo infligido, o por la labor gradual y agotadora del mismo pecado sobre la personalidad\u2014. Mantienen su car\u00e1cter com\u00fan como teor\u00edas de aniquilaci\u00f3n propiamente dicha mientras conciban la extinci\u00f3n del alma como un efecto producido sobre ella al cual sucumbe, m\u00e1s que como la salida natural del alma de una vida que solo podr\u00eda continuarse mediante alguna operaci\u00f3n que la eleve a una potencia superior a su naturaleza.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un t\u00e9rmino que designa en sentido amplio un gran conjunto de teor\u00edas que coinciden en sostener que los seres humanos pasan, o son puestos, fuera de existencia por completo.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9070","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-varios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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