{"version":"1.0","provider_name":"Academia Pastoral de North Bergen","provider_url":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/es","title":"\u00bfSiempre reform\u00e1ndose? III - Academia Pastoral de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"d8xVoQUP5j\"><a href=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/es\/siempre-reformandose-iii\/\">\u00bfSiempre reform\u00e1ndose? III<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/es\/siempre-reformandose-iii\/embed\/#?secret=d8xVoQUP5j\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00ab\u00bfSiempre reform\u00e1ndose? III\u00bb \u2014 Academia Pastoral de North Bergen\" data-secret=\"d8xVoQUP5j\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","description":"La reforma b\u00edblica debe continuar. Proverbios 4:23 nos advierte: Sobre toda cosa guardada, guarda tu coraz\u00f3n;Porque de \u00e9l mana la vida. Salom\u00f3n contin\u00faa en los vers\u00edculos 24-27 haciendo referencia a las acciones de la boca y los labios, los ojos y los pies, advirtiendo de la facilidad con la que pueden caer en el pecado. Jerem\u00edas 17:9 nos advierte de lo enga\u00f1oso que es el coraz\u00f3n humano. Las vidas de David y Salom\u00f3n (y de muchos otros hombres en las historias b\u00edblicas) nos muestran lo f\u00e1cil que es desviarse por caminos no b\u00edblicos. En \u00c9xodo 32, leemos el tr\u00e1gico ejemplo de los hijos de Israel. Despu\u00e9s de que Dios obrara la milagrosa liberaci\u00f3n de la esclavitud egipcia, incluso mientras Dios estaba dando su ley a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed, pronto se volvieron a la adorar \u00eddolos. No s\u00f3lo Aar\u00f3n, el l\u00edder, accedi\u00f3 a los deseos del pueblo, sino que proclam\u00f3 una fiesta para Jehov\u00e1 (\u00c9xodo 32:5). No s\u00f3lo se ofrecieron sacrificios a un \u00eddolo, sino que el pueblo, despu\u00e9s de la fiesta, se levant\u00f3 a regocijarse, o para divertirse (\u00c9xodo 32:6). Esta diversi\u00f3n inclu\u00eda cantar (\u00c9xodo 32:18) y bailar (\u00c9xodo 32:19). \u00bfEra esta divertida fiesta agradable a Jehov\u00e1, en cuyo nombre se llevaba a cabo? \u00a1Para nada! \u00bfPor qu\u00e9 no? \u00c9xodo 32:8 nos lo resume de esta manera: Pronto se han apartado\u00a0del camino que yo les mand\u00e9; El pueblo llamado por Dios hab\u00eda \u201creformado\u201d sus caminos en la direcci\u00f3n equivocada,\u00a0apart\u00e1ndose de la Palabra de Dios, yendo en pos de sus propios deseos y elecciones. Ahora necesitaban una reforma verdaderamente b\u00edblica, una reforma como la del Salmo 119:59-60. Necesitaban considerar sus caminos y volver sus pies\u00a0a los testimonios de Dios, para guardar Sus mandamientos. La palabra \u201cpronto\u201d es particularmente relevante aqu\u00ed. En \u00c9xodo 32:8, Dios le dice a Mois\u00e9s: Pronto\u00a0se han apartado del camino que yo les mand\u00e9. De manera similar, leemos en G\u00e1latas 1:6 que Pablo m\u00e1s tarde se maravill\u00f3 de que las iglesias de Galacia se hubieran alejado tan\u00a0pronto\u00a0del Evangelio. Es algo asombroso y peligroso la tendencia enga\u00f1osa del coraz\u00f3n humano a apartarse de la Palabra de Dios, incluso en aquellos que han sido salvados de sus pecados por medio del arrepentimiento y la fe solamente en Cristo. Los cristianos esperan con ansias la purificaci\u00f3n final del pecado en el cielo; pero, mientras vivamos en esta tierra, debemos involucrarnos continuamente en hacer una reforma b\u00edblica, tanto individual como colectivamente. Esto ha sido cierto para la iglesia de Cristo a lo largo de los siglos. La reforma b\u00edblica debe continuar hasta que Cristo regrese. En ning\u00fan momento la iglesia puede detenerse y decir: \u201clo hemos logrado. Hemos llegado. No necesitamos ir m\u00e1s lejos\u201d. En cierto sentido,\u00a0todos\u00a0los cristianos y\u00a0todas\u00a0las iglesias, en\u00a0todas\u00a0las \u00e9pocas, deben esforzarse por obedecer todo lo que Cristo ha ordenado, como leemos en Mateo 28:20. Tambi\u00e9n es cierto que hay \u00e1reas espec\u00edficas de debilidad que requieren una atenci\u00f3n especial en un momento y lugar determinados. En el siglo XVI, era necesario recuperar y proclamar algunas de las\u00a0doctrinas fundamentales del Evangelio. En otros momentos, una\u00a0ortodoxia muerta\u00a0y un\u00a0formalismo\u00a0eran un mal particularmente prevalente que deb\u00eda contrarrestarse. Durante el siglo XX, un popular\u00a0liberalismo religioso\u00a0y el \u201cmodernismo\u201d negaban que Cristo fuera verdaderamente Dios y negaban los milagros de la Biblia. Mientras tanto, muchas iglesias evang\u00e9licas, aunque se resist\u00edan en\u00e9rgicamente al liberalismo religioso, cayeron en una\u00a0perspectiva centrada en el hombre\u00a0en lo referente a la salvaci\u00f3n. Sutiles influencias como la de la \u201cfe f\u00e1cil\u201d y el pragmatismo se infiltraron en el contenido de muchos ministerios de ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n; y diversas tradiciones evang\u00e9licas extrab\u00edblicas se convirtieron en la norma en muchas iglesias. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, Dios ha llevado a muchos a redescubrir, e incluso a abrazar, algunas de las principales perspectivas b\u00edblicas centradas en Dios reconocidas por los reformadores protestantes y los puritanos, perspectivas que a menudo identificamos como las doctrinas de la gracia. Sin embargo, una aceptaci\u00f3n intelectual de estas doctrinas centradas en Dios que son b\u00edblicamente precisas, as\u00ed como su proclamaci\u00f3n en\u00e9rgica y sin verg\u00fcenza, no garantizan por s\u00ed mismas la comprensi\u00f3n de las implicaciones de tales doctrinas, ya que estas deben afectar el coraz\u00f3n y la conducta. Adem\u00e1s, hacer \u00e9nfasis en las emociones (quiz\u00e1s en un intento sincero y bienintencionado de contrarrestar la ortodoxia muerta y el formalismo) no es lo mismo que tratar b\u00edblicamente el coraz\u00f3n y la conducta. El coraz\u00f3n es mucho m\u00e1s que meras emociones. A lo largo de las Escrituras, Dios asocia la verdad a la mente, pero tambi\u00e9n emite mandamientos e instrucciones autoritativas a la voluntad, basadas en esa verdad. Algunos se han referido \u00fatilmente a estas verdades y mandamientos como los indicativos e imperativos del Evangelio. A menudo, diversas emociones acompa\u00f1an la recepci\u00f3n de estos indicativos por parte de un individuo, as\u00ed como su obediencia a los imperativos. Lo vemos particularmente en los Salmos. All\u00ed leemos, de diversas maneras, sobre el dolor, la alegr\u00eda, la satisfacci\u00f3n, la ira, la tristeza, la esperanza, el des\u00e1nimo, el miedo y la confianza. La lista parece interminable. Sin embargo, aunque nuestra recepci\u00f3n de la Palabra de Dios y nuestra obediencia a Sus mandamientos pueden estar impregnadas por emociones apropiadas, no son esas emociones las que deben determinar nuestra conducta. La verdad de Dios (los indicativos b\u00edblicos) y Sus mandamientos (los imperativos b\u00edblicos) deben determinar nuestra conducta, as\u00ed como determinar qu\u00e9 emociones son apropiadas para acompa\u00f1ar nuestra comprensi\u00f3n de Su verdad y nuestra obediencia a Sus mandamientos. Adem\u00e1s, el emocionalismo y el formalismo no son necesariamente excluyentes entre s\u00ed. Es posible participar en sucesos y experiencias religiosas que han sido dise\u00f1ados para expresar y provocar emociones; siendo probable sentir y expresar emociones fuertes durante tales eventos o experiencias, sin que la verdad o los mandamientos b\u00edblicos causen una impresi\u00f3n significativa o tengan un efecto determinante en la mente, la conciencia o la voluntad. Las emociones que tenemos, o las emociones que creemos que debemos llegar a sentir, no determinan qu\u00e9 verdad debemos creer, ni cu\u00e1l debe ser nuestra conducta. En \u00c9xodo 32:1-6, los hijos de Israel evidentemente se impacientaron","thumbnail_url":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mDoner-7-300x300.jpg"}