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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Academia Pastoral de North Bergen</provider_name><provider_url>https://academiapastoralnb.org/es</provider_url><title>Aniquilacionismo (parte 2) - Academia Pastoral de North Bergen</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="4gf1uLiadL"&gt;&lt;a href="https://academiapastoralnb.org/es/aniquilacionismo-parte-2/"&gt;Aniquilacionismo (parte 2)&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://academiapastoralnb.org/es/aniquilacionismo-parte-2/embed/#?secret=4gf1uLiadL" width="600" height="338" title="&#xAB;Aniquilacionismo (parte 2)&#xBB; &#x2014; Academia Pastoral de North Bergen" data-secret="4gf1uLiadL" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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</html><description>V. Mezcla de Teor&#xED;as Debe tenerse en cuenta que los adeptos de estas dos clases de teor&#xED;as no son muy cuidadosos en mantenerse estrictamente dentro de los l&#xED;mites l&#xF3;gicos de una de las clases. Por conveniente que sea abordar su estudio con una esquematizaci&#xF3;n definida en mano, no siempre es f&#xE1;cil asignar con certeza a los escritores individuales a una u otra de ellas. Por lo tanto, se ha vuelto usual hablar de todos ellos como aniquilacionistas o de todos ellos como condicionalistas; aniquilacionistas porque todos coinciden en que las almas de los imp&#xED;os dejan de existir; condicionalistas porque todos coinciden en que, por lo tanto, la persistencia en la vida est&#xE1; condicionada a una relaci&#xF3;n correcta con Dios. Quiz&#xE1; la mayor&#xED;a de quienes se llaman a s&#xED; mismos condicionalistas admiten que la mortalidad del alma, que es el postulado principal de la teor&#xED;a condicionalista, est&#xE1; de una u otra forma conectada con el pecado; que las almas de los imp&#xED;os persisten en existencia despu&#xE9;s de la muerte e incluso despu&#xE9;s del juicio, para recibir el castigo debido a su pecado; y que este castigo, sea concebido como infligido desde fuera o como la simple consecuencia del pecado, tiene mucho que ver con su extinci&#xF3;n. Cuando se sostiene as&#xED;, el condicionalismo ciertamente queda a poca distancia del aniquilacionismo propiamente dicho. VI. Historia Temprana de las Teor&#xED;as Aniquilacionistas Ha surgido cierta confusi&#xF3;n, al rastrear la historia de las teor&#xED;as aniquilacionistas, por confundirlas con declaraciones de los primeros Padres de la Iglesia sobre la doctrina cristiana esencial de que el alma no es autoexistente, sino que debe, as&#xED; como su existencia, tambi&#xE9;n su permanencia en el ser, a la voluntad de Dios. La aparici&#xF3;n m&#xE1;s temprana de una teor&#xED;a genuinamente aniquilacionista en la literatura cristiana existente se encuentra aparentemente en el apologista africano Arnobio, a comienzos del siglo IV (cf. Salmond, &#x201C;The Christian Doctrine of Immortality&#x201D;, Edimburgo, 1901, pp. 473-474; Falke, &#x201C;Die Lehre von der ewigen Verdammnis&#x201D;, Eisenach, 1892, pp. 27-28). Le parec&#xED;a imposible que seres como los hombres pudieran ya sea deber su ser directamente a Dios o persistir en el ser sin un don especial de Dios; los injustos, por tanto, deben ser gradualmente consumidos en los fuegos de Gehenna. Una idea algo similar fue anunciada por los socinianos en el siglo XVI (O. Fock, &#x201C;Der Socinianismus&#x201D;, Kiel, 1847, pp. 714 ss.). En el lado positivo, Fausto Socino mismo pensaba que el hombre es mortal por naturaleza y alcanza la inmortalidad solo por gracia. En el lado negativo, sus seguidores (Crell, Schwaltz y especialmente Ernst Sohner) ense&#xF1;aban expl&#xED;citamente que la segunda muerte consiste en aniquilaci&#xF3;n, la cual tiene lugar, sin embargo, solo despu&#xE9;s de la resurrecci&#xF3;n general, en el juicio final. Desde los socinianos, esta visi&#xF3;n general pas&#xF3; a Inglaterra donde fue adoptada, no solo, como podr&#xED;a haberse anticipado, por hombres como Locke (&#x201C;Reasonableness of Christianity&#x201D;, &#xA7;1), Hobbes (&#x201C;Leviathan&#x201D;) y Whiston, sino tambi&#xE9;n por cl&#xE9;rigos como Hammond y Warburton, y fue al menos jugueteada por l&#xED;deres no conformistas como Isaac Watts. El ejemplo m&#xE1;s notable de su utilizaci&#xF3;n en esta &#xE9;poca, sin embargo, es suministrado por el no-juramentado Henry Dodwell (1706). Insistiendo en que el &#x201C;alma es un principio naturalmente mortal&#x201D;, Dodwell se neg&#xF3; a permitir el beneficio de esta mortalidad a cualquiera excepto a quienes vivieron y murieron fuera de los l&#xED;mites de la proclamaci&#xF3;n del evangelio; ning&#xFA;n &#x201C;adulto que viva donde el cristianismo es profesado, y los motivos de su credibilidad son suficientemente propuestos, puede esperar el beneficio de la mortalidad real&#x201D;. Aquellos que viven en tierras cristianas son, por lo tanto, todos inmortalizados, pero en dos clases: algunos &#x201C;por el placer de Dios para castigo&#x201D;, algunos &#x201C;para recompensa por su uni&#xF3;n con el divino Esp&#xED;ritu bautismal&#x201D;. Formaba parte de su afirmaci&#xF3;n que &#x201C;nadie tiene el poder de dar este Esp&#xED;ritu divino inmortalizante desde los ap&#xF3;stoles excepto los obispos &#xFA;nicamente&#x201D;, de modo que su libro fue m&#xE1;s bien un ataque contra los antiprelatistas que una defensa del aniquilacionismo; y fue respondido como tal por Samuel Clarke (1706), Richard Baxter (1707) y Daniel Whitby (1707). Durante el siglo XVIII la teor&#xED;a fue tambi&#xE9;n sostenida en el continente europeo (por ejemplo, E. J. K. Walter, &#x201C;Pr&#xFC;fung wichtiger Lehren theologischen und philosophischen Inhalts&#x201D;, Berl&#xED;n, 1782), y casi encontr&#xF3; un m&#xE1;rtir en el pastor de Neuch&#xE2;tel, Ferdinand Olivier Petitpierre, com&#xFA;nmente llamado por el apodo de &#x201C;No Eternity&#x201D; (cf. C. Berthoud, &#x201C;Les quatre Petitpierres&#x201D;, Neuch&#xE2;tel, 1875). En la primera mitad del siglo XIX tambi&#xE9;n encontr&#xF3; adherentes espor&#xE1;dicos, como por ejemplo, C. H. Weisse en Alemania (Theologische Studien und Kritiken, ix. 1836, pp. 271-340) y H. H. Dobney en Inglaterra (&#x201C;Notes of Lectures on Future Punishment&#x201D;, Londres, 1844; nueva edici&#xF3;n, &#x201C;On the Scripture Doctrine of Future Punishment&#x201D;, 1846). VII. Teor&#xED;as del Siglo XIX La verdadera extensi&#xF3;n de la teor&#xED;a pertenece, sin embargo, solo a la segunda mitad del siglo XIX. Durante este per&#xED;odo alcanz&#xF3;, principalmente gracias a la h&#xE1;bil defensa de C. F. Hudson y E. White, algo parecido a una popularidad en los pa&#xED;ses de habla inglesa. En los pa&#xED;ses de habla francesa, aunque nunca lleg&#xF3; a ser realmente popular, ha atra&#xED;do la atenci&#xF3;n de un c&#xED;rculo influyente de te&#xF3;logos y fil&#xF3;sofos (como J. Rognon, &#x201C;L&#x2019;Immortalit&#xE9; native et l&#x2019;enseignement biblique&#x201D;, Montauban, 1894, p. 7; pero cf. A. Gretillat, &#x201C;Expos&#xE9; de th&#xE9;ologie syst&#xE9;matique&#x201D;, Par&#xED;s, iv. 1890, p. 602). En Alemania, por otro lado, ha encontrado menos aceptaci&#xF3;n, aunque es precisamente all&#xED; donde ha sido m&#xE1;s cient&#xED;ficamente desarrollada y ha recibido la adhesi&#xF3;n de los nombres m&#xE1;s destacados. Antes de la apertura de esta mitad de siglo, de hecho, hab&#xED;a obtenido el gran apoyo de la defensa de Richard Rothe (&#x201C;Theologische Ethik&#x201D;, 3 vols., Wittenberg, 1845-1848; 2&#xAA; ed., 5 vols., 1867-1871, &#xA7;&#xA7;470-472; &#x201C;Dogmatik&#x201D;, Heidelberg, II. ii. 1870, &#xA7;&#xA7;47-48, especialmente p. 158), y desde entonces no ha dejado de encontrar adeptos de nota, quienes basan su aceptaci&#xF3;n a veces en fundamentos generales, pero crecientemente en la opini&#xF3;n de que las Escrituras no ense&#xF1;an una doctrina de la inmortalidad del alma, sino una reanimaci&#xF3;n por resurrecci&#xF3;n</description><thumbnail_url>https://academiapastoralnb.org/wp-content/uploads/2025/12/bbwardfield4k-265x300.jpg</thumbnail_url></oembed>
