Los cristianos reformados han mantenido durante mucho tiempo el Sabbat cristiano. Por ejemplo, el Catecismo Bautista de 1693 dice:
Pregunta: ¿Qué día, de los siete, ha designado Dios para que sea el sabbat semanal?
Respuesta: Antes de la resurrección de Cristo, Dios designó el séptimo día de la semana para que fuera el Sabbat semanal; y, desde entonces, el primer día de la semana, para que continuara hasta el fin del mundo, el cual es el Sabbat cristiano (Gén. 2:3; Jn. 20:19; Hch. 20:7; 1 Cor. 16:1, 2;
Apoc. 1:10).
Consideremos cómo los versículos citados aquí y otras partes de las Escrituras apoyan la doctrina que tan pocos cristianos parecen entender y abrazar hoy en día. Ocho líneas de evidencia dan comienzo al caso, pero éstas apenas rasguñan la superficie. Tratamientos más completos incluyen «La Verdadera Doctrina del Sábado» por Nicholas Bownd (1606) y «El Sábado Cristiano» por el Dr. Robert P. Martin (2016).
1.- El sábado es una ordenanza de la creación.
“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:2-3). El «reposo» que aquí se recalca no es por Dios (Isa. 40:28), sino por nosotros (Mar. 2:27). El Cuarto Mandamiento, tal como se establece en Éxodo 20, se describe como una ordenanza de la creación, santificada por el Señor para la observancia religiosa por parte de Sus adoradores en este mundo desde la creación en adelante (Éx. 20:11). Un patrón de un día de reposo sagrado y adoración, con seis días de trabajo, es designado por la sabiduría divina y útil para nuestro florecimiento incluso como cristianos hoy en día.
2. El sábado se guardaba antes de los Diez Mandamientos.
La reglamentación divina para la recolección del maná en Éxodo 16 ilustra que el sábado no era un concepto nuevo, sino ya conocido por el pueblo de Dios. Este relato no sólo es canónicamente anterior a la entrega de los Diez Mandamientos (en Éxodo 20), sino también cronológicamente. «El reposo consagrado a Jehová» (Éxodo 16:23) alude a la institución del reposo sabático de la creación. La mención repetida del sábado sin demasiadas explicaciones implica una familiaridad previa con él (vers. 25, 26, 29).
3. El sábado es parte de la inmutable ley moral de Dios.
Sobre dos tablas de piedra que simbolizan la permanencia, bajo el propiciatorio dentro del arca de la alianza, que requiere la aspersión una vez al año con sangre, que simboliza la santidad e importancia especiales, se encuentra la ley de guardar el sábado (Éx. 20.8-11), en medio de los otros requisitos morales fundamentales para el pueblo santo de Dios (Éxodo 20.1-17. En orden: 1.- Adorar sólo a Dios, 2.-Adorar sólo a Su manera, 3.- Santificar Su nombre, 4.- Santificar Su día, 5.- Respetar a las autoridades, 6.- Preservar la vida, 7.- Mantener la castidad, 8.-Respetar la propiedad, 9.- Hablar sólo la verdad, 10.- Guardar el corazón contra la codicia). Es de lo más inverosímil imaginar, y sería alarmante enseñar, que sólo nueve de estos santos mandamientos son morales y perpetuamente obligatorios para el pueblo de Dios (Rf. Mat. 5:19). De hecho, los últimos profetas del Antiguo Testamento condenan a menudo el quebrantamiento del sábado con el lenguaje más severo, junto con la violación de otros preceptos fundamentales de la ley moral de Dios (por ejemplo, Ezeq. 22:23-31). El sábado es ley moral, aunque su forma en el Antiguo Testamento tenga aspectos de ley ceremonial.
4. El Nuevo Pacto Promete Esta Ley Moral Escrita en el Corazón.
“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto… después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jer. 31:31-34). Esta profecía de bendición futura tiene su realización en la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, de la cual la copa sagrada de Su mesa es el símbolo (1 Cor. 11:25). La «ley» en cuestión, en sustancia, no es otra que la que antiguamente estaba sobre las tablas de piedra (2 Cor. 3:3). La regeneración de las almas de todo el pueblo de Dios por el Espíritu Santo, con el fruto de la obediencia evangélica a Sus mandamientos, es un elemento de estas bendiciones del Nuevo Pacto (Ezeq. 36:25-27). Por Él, llamamos verdaderamente al sábado nuestro deleite (Isa. 58:13).
5. El Nuevo Testamento sacraliza el primer día de la semana
«Sacralizar» es “tratar como sagrado o hacer sagrado”, “revestir con, o tratar como si tuviera una cualidad sagrada”. «Sagrado» significa “santo; perteneciente a Dios o a Su culto; separado de los usos seculares comunes y consagrado a Dios y a Su servicio; como un día sagrado”3. El primer día de la semana, el domingo, es tratado como sagrado por el Nuevo Testamento. Los cuatro evangelios insisten en que el Señor Jesús resucitó ese día concreto de la semana (Mat. 28:1; Mar. 16:2; Luc. 24:1; Jn. 20:1). También se apareció en ese día durante varias semanas antes de ascender (Mar. 16:9; Jn. 20:19-26). El descenso del Espíritu el día de Pentecostés en Hechos 2 también fue en domingo. Así pues, el primer día de la semana fue providencialmente asociado a la inauguración de la era del Nuevo Pacto. Por eso sustituye al anterior sábado del séptimo día, asociado a la creación y a la liberación de Israel de Egipto. El Sabbat cristiano continúa siendo observado en esta presente era del Nuevo Pacto, comenzando con la resurrección de Cristo de entre los muertos.
6. La Iglesia primitiva se estableció en un patrón de culto dominical.
Hechos 2 describe a los primeros cristianos de Jerusalén «perseverando unánimes cada día en el templo» (Vers. 26), pero esto no duró mucho. En los días del ministerio de Pablo en Troas, los cristianos se habían establecido en un patrón de reuniones semanales para el culto los domingos en lugar de los sábados. Esto los distinguía de los judíos incrédulos en sus sinagogas. Cuando se escribió: «El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan» (Hch. 20:7), Lucas destaca explícitamente el día de su costumbre, su vínculo con la reunión religiosa, y la importancia que tenía para ellos la Cena del Señor. Esta partición del pan no era una comida común. Del mismo modo, la directriz de Pablo para todas las iglesias en 1 Corintios 16.1-2, de recolectar las contribuciones «cada primer día de la semana», implica que era en ese día en particular en el que ellos habitualmente se reunían para el culto. Este hecho es obvio para cualquier lector (lector sin prejuicios) del Nuevo Testamento.
7. Hebreos 4:9 enseña explícitamente que la observancia del Sabbat permanece para los cristianos
«Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios» traduce como “reposo” una palabra especial en el texto griego: σαββατισμός (sabbatismos). La palabra significa «un reposo sabático» y connota «una observancia del sábado» (traducción de la versión Bible In Basic English), ya que la forma de la palabra «indica una acción y no sólo un estado». En la Septuaginta (el Antiguo Testamento en griego) y en la literatura extra-bíblica de la época, denota la observancia del sábado. El escritor humano de Hebreos, al usar esta palabra en particular, «no se lo habría permitido si no hubiera querido expresar el sábado cristiano». Los lectores interesados deberían investigar el asunto más a fondo en el contexto más amplio de Hebreos 4. Estas obras de Owen y Martin son útiles.
8. Apocalipsis 1:10 Reconoce el domingo como «el Día del Señor».
El apóstol Juan, exiliado como un predicador del antiguo Evangelio a la miserable isla de Patmos, recibió visiones proféticas de parte de Jesús, y escribió: «Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor» (Apoc. 1:10). Se implica que sus lectores del siglo I sabrían a qué se refería él con esa frase. El «Señor» es un término que se refiere especialmente al Señor resucitado, a Jesús. Sin embargo, el Sabbat era conocido como el día santo de Jehová incluso en el Antiguo Testamento (cf. Isaías 58:13). Que «el día del Señor» en Apocalipsis 1:10 muy probablemente se refiere al domingo, se deduce del hecho de que «la frase se usa clara y consistentemente con relación al domingo desde la segunda mitad del siglo II en adelante». Apocalipsis 1:10 es probablemente «la primera mención en la literatura cristiana del día del Señor como término técnico para el primer día de la semana».
Aunque se podría argumentar mucho más, el peso acumulado de la evidencia es masivo en estas ocho consideraciones bíblicas a favor de reconocer que el domingo, el Día del Señor, es el Sabbat cristiano, como muchos siglos de enseñanza cristiana han sostenido. Alabado sea el Señor por darnos el día santo semanal para nuestro refrigerio y edificación en Su honor hasta que Él regrese para consumar Su reino de gracia y gloria. Amén.
Calvary Baptist Church (Reformed) Iglesia Bautista Calvario (Reformada) de Exeter, NH, EE.UU.
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