{"version":"1.0","provider_name":"Pastoral Academy of North Bergen","provider_url":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en","title":"El Plan de la Salvaci\u00f3n - Academia Pastoral de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"RxBxqIPmce\"><a href=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en\/el-plan-de-la-salvacion\/\">The Plan of Salvation<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en\/el-plan-de-la-salvacion\/embed\/#?secret=RxBxqIPmce\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El Plan de la Salvaci\u00f3n&#8221; &#8212; Academia Pastoral de North Bergen\" data-secret=\"RxBxqIPmce\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","description":"El Plan de la Salvaci\u00f3n Aula Virtual Recursos Benjam\u00edn B. Warfield Cap\u00edtulo I &#8211; CONCEPCIONES DIFERENTES El objeto al que nuestra atenci\u00f3n se dirige en esta serie de conferencias est\u00e1 ordinariamente considerado como \u00abEL PLAN DE LA SALVACI\u00d3N&#8212;. Su designaci\u00f3n m\u00e1s t\u00e9cnica es, &#8212;El Orden de los Decretos\u00bb. Y esta designaci\u00f3n tiene la ventaja sobre la m\u00e1s popular de definir con mayor claridad el punto de vista del material objetivo. Esta no se confina comente al proceso de la salvaci\u00f3n misma, sino que est\u00e1 hecha de modo general para incluir todo el curso de la relaci\u00f3n divina con el hombre, que termina en su salvaci\u00f3n. La creaci\u00f3n no est\u00e1 claramente incluida en \u00e9l, y de paso la ca\u00edda y la condici\u00f3n a que el hombre se vio reducido por ella. Esta parte del tema de la materia puede, sin embargo, ciertamente con alguna propiedad mirarse m\u00e1s bien con el car\u00e1cter de una presuposici\u00f3n que como una parte substantiva del objeto de la materia misma; y ning\u00fan serio mal se har\u00eda si nos atenemos a la designaci\u00f3n m\u00e1s popular. Su m\u00e1xima concreci\u00f3n le da tina ventaja que no debe ser estimada en poco: y sobre todo tiene el m\u00e9rito de hacer mucho \u00e9nfasis sobre la materia principal, la Salvaci\u00f3n. Las series de actividades divinas que se toman en consideraci\u00f3n se suponen, en todo caso, circular alrededor de su centro, y tener como su meta pr\u00f3xima, la salvaci\u00f3n del hombre pecador. Cuando las implicaciones de \u00e9ste se consideren claramente, no parece requerir muchos argumentos para justificar la designaci\u00f3n del todo por el t\u00e9rmino \u00abEL PLAN DE LA SALVACI\u00d3N.\u00bb No parece necesario detenerse para discutir la previa cuesti\u00f3n de si Dios, en sus actividades salvadoras, act\u00faa sobre un plan. Que Dios act\u00faa sobre un plan en todas sus actividades, est\u00e1 ya indicado en el te\u00edsmo. En cuanto al establecimiento de un Dios personal, esta cuesti\u00f3n es indisputable. Por persona debe entenderse prop\u00f3sito: precisamente lo que distingue a una persona de un objeto inanimado es su modo de acci\u00f3n determinativa, que todo lo que hace se dirige a un fin y procede por elecci\u00f3n de medios hacia ese fin. De igual manera el de\u00edsta, por lo tanto, debe admitir que Dios tiene un plan. Podemos, indudablemente, imaginarnos una forma extrema de de\u00edsmo, en la que se puede afirmar o arg\u00fcir que Dios no se interesa de todo lo que sucede en este universo; que habi\u00e9ndolo creado, se hizo a un lado y lo dej\u00f3 seguir su curso propio sin tornar en cuenta lo que pueda sucederle al fin, sin pensar m\u00e1s en \u00e9l. Es innecesario decir, sin embargo, que no existe ninguna forma de tal de\u00edsmo realmente, aunque extra\u00f1o parezca decir, hay algunos, como tendremos ocasi\u00f3n de observar, que parecen pensar que en las cuestiones particulares de la salvaci\u00f3n del hombre, Dios act\u00faa en una forma irresponsable. Lo que el verdadero de\u00edsta apoya es la ley. El piensa o se imagina que Dios ha sometido su universo no a un capricho imprevisto e impreparado, sino a un orden, a una ley que Dios s\u00ed ha impreso en su universo y para la direcci\u00f3n de lo cual \u00e9l seguramente puede dejarlo. Es decir, aun el de\u00edsta se imagina que Dios tiene un plan: plan que abraza todo lo que sucede en el universo. S\u00f3lo difiere con el te\u00edsta en cuanto a las formas de actividad por las que piensa que Dios desarrolla su plan. El de\u00edsmo implica una concepci\u00f3n mec\u00e1nica del universo. Dios ha hecho tina m\u00e1quina, y precisamente porque es tina buena m\u00e1quina, puede dejarla para desarrollar, no sus fines propios, sino los de Dios. As\u00ed podemos nosotros hacer un reloj y entonces, porque es un buen reloj, dejarlo marcar los segundos y se\u00f1alar los minutos, y dar las horas v notar los d\u00edas d el mes, adem\u00e1s de dar a conocer las fases de la luna y el acompa\u00f1amiento de las mareas, y si nosotros preferimos podemos poner dentro un cometa que aparecer\u00e1 en la esfera, pero tina sola vez en la vida del reloj, no irregularmente, sino cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y c\u00f3mo le hayamos arreglado para que aparezca. El reloj no seguir\u00e1 su propio camino: seguir\u00e1 nuestro camino, el camino que hemos arreglado para que vaya; y el reloj de Dios, el universo, no sigue su camino, sino el de El como El lo ha ordenado, procediendo los acontecimientos inevitables con precisi\u00f3n mec\u00e1nica. Esta es una gran concepci\u00f3n, la concepci\u00f3n de\u00edsta del orden o la ley. Nos libera de la suerte o el azar. Pero le hace as\u00ed s\u00f3lo para arrojarnos al engranaje de la dentadura de una m\u00e1quina. No es, por lo tanto, la concepci\u00f3n m\u00e1s grande. La concepci\u00f3n m\u00e1s grande es la del te\u00edsmo que nos libera a\u00fan de la ley, y nos coloca en las manos inmediatas de una persona. Es tina gran cosa estar librado del reino desordenado de un azar sin objeto. La diosa Fortuna era una de las terribles divinidades del viejo mundo, tan suficientemente terrible que apenas pod\u00eda distinguirse del Destino. Es una gran cosa encontrarse bajo el cetro de un prop\u00f3sito inteligente. Pero es muy diferente si el prop\u00f3sito se ejecuta por una mera ley, actuando autom\u00e1ticamente, o por el control siempre-presente personal de la misma persona. Nada hay m\u00e1s ordenado que el control de una persona, cuyos actos todos est\u00e1n gobernados por un prop\u00f3sito inteligente, dirigido hacia una meta o fin. Si, entonces, creemos en un Dios personal, y mucho m\u00e1s si, siendo te\u00edstas, creemos en el inmediato control, por un Dios personal, del mundo que El ha hecho, debemos creer en un plan fundamental de todo lo que Dios hace, y por lo tanto tambi\u00e9n en un plan de salvaci\u00f3n. La \u00fanica cuesti\u00f3n que puede levantarse concierne no a la realidad sino a la naturaleza de este plan. En cuanto a su naturaleza, sin embargo, debe admitirse que se han sostenido muchas opiniones diferentes. Realmente muchas opiniones, posiblemente bellas, se han proclamado una y otra vez, en uno u otro lugar. A\u00fan"}