{"version":"1.0","provider_name":"Pastoral Academy of North Bergen","provider_url":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en","title":"El Ordo Salutis IV - Academia Pastoral de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Bj3mpkFgQ1\"><a href=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en\/el-ordo-salutis-iv\/\">The Ordo Salutis IV<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/academiapastoralnb.org\/en\/el-ordo-salutis-iv\/embed\/#?secret=Bj3mpkFgQ1\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El Ordo Salutis IV&#8221; &#8212; Academia Pastoral de North Bergen\" data-secret=\"Bj3mpkFgQ1\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","description":"El Ordo Salutis IV Aula Virtual Recursos Alan Dunn 1. Continuamos ahora construyendo y concluyendo nuestro marco b\u00e1sico para un ordo salutis b\u00edblico. Con Romanos 8:28-30 como andamiaje, hemos establecido el siguiente orden: llamamiento, regeneraci\u00f3n, fe y arrepentimiento, justificaci\u00f3n, santificaci\u00f3n definitiva, adopci\u00f3n, glorificaci\u00f3n. 2. Concluiremos nuestro ordo salutis con la santificaci\u00f3n. Al considerar la glorificaci\u00f3n, examinaremos tambi\u00e9n otros eventos relacionados, tales como la muerte y la resurrecci\u00f3n. Una vez que hayamos ubicado la santificaci\u00f3n en el ordo salutis, observaremos algunos diagramas para obtener una visi\u00f3n general de la gracia salvadora de Dios para con nosotros en Cristo Jes\u00fas. A. La relaci\u00f3n entre fe y perseverancia progresiva en la santificaci\u00f3n 1. Las bendiciones de la salvaci\u00f3n afectan al pecador de dos maneras esenciales: i. La salvaci\u00f3n produce un cambio en el propio pecador.ii. La salvaci\u00f3n produce un cambio en el estatus o posici\u00f3n del pecador delante de Dios; es decir, un cambio en la relaci\u00f3n del pecador con Dios. 2. El cambio en la condici\u00f3n del pecador (causado por el llamamiento eficaz y la regeneraci\u00f3n) da lugar a su conversi\u00f3n (fe y arrepentimiento), que constituye el cambio definitivo en la experiencia del hombre, en el cual toma conciencia de que se aparta de su pecado y se vuelve a Jes\u00fas para ser su disc\u00edpulo. Cuando se arrepiente y cree en Jes\u00fas, se produce un cambio en su estatus, su posici\u00f3n y su relaci\u00f3n con Dios (justificaci\u00f3n, santificaci\u00f3n definitiva y adopci\u00f3n). 3. Estas bendiciones forman el fundamento de la vida cristiana. Siguen informando nuestra comprensi\u00f3n y experiencia de nuestra comuni\u00f3n continua con Dios. i. Nacemos de nuevo una sola vez; somos convertidos una sola vez; somos justificados, santificados de manera definitiva y adoptados una sola vez. Estas son bendiciones fundacionales. Pero necesitamos edificar continuamente sobre ese fundamento y experimentar sus beneficios.ii. Continuamos creyendo y arrepinti\u00e9ndonos. Aunque somos convertidos s\u00f3lo una vez, repetimos constantemente el evangelio y los elementos esenciales de nuestra conversi\u00f3n a medida que crecemos en santificaci\u00f3n: despoj\u00e1ndonos del viejo hombre y revisti\u00e9ndonos de Cristo; confesando y arrepinti\u00e9ndonos mientras creemos en Jes\u00fas y ejercemos los privilegios de estar justificados y adoptados. Estas son las realidades en las que debemos crecer y madurar mientras vivimos nuestra nueva vida en Cristo, la cual contin\u00faa hasta que seamos glorificados. 4. La santificaci\u00f3n y la perseverancia son bendiciones que resultan de la regeneraci\u00f3n. El creyente, ahora vivo en Cristo, crece y contin\u00faa progresivamente en la transformaci\u00f3n \u2014no de su relaci\u00f3n con Dios, sino de s\u00ed mismo, pasando de pecador a santo glorificado de Dios. 5. Hemos visto que en la regeneraci\u00f3n hay una \u00absantificaci\u00f3n definitiva\u00bb. Somos apartados del pecado y del mundo, y colocados en una relaci\u00f3n santa con Dios. Somos apartados para la gloria de Dios. La regeneraci\u00f3n produce tanto una purificaci\u00f3n como la impartici\u00f3n de vida. La vida que recibimos en la regeneraci\u00f3n es una vida santa: es la vida del Esp\u00edritu Santo. 6. Vivimos entonces la vida cristiana creciendo progresiva y continuamente en santidad. Maduramos como hijos de Dios que se van asemejando cada vez m\u00e1s a Jes\u00fas. Crecemos a medida que ejercitamos continuamente la fe y el arrepentimiento, perseverando en la guerra espiritual contra el pecado que a\u00fan permanece en nosotros y contra las tentaciones que provienen de Satan\u00e1s y de este mundo ca\u00eddo. Crecemos en santificaci\u00f3n al aprender a obedecer a Jes\u00fas y cultivar una vida de buenas obras. i. 2 Pedro 3:18: \u00abAntes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo. A \u00e9l sea la gloria ahora y hasta el d\u00eda de la eternidad. Am\u00e9n\u00bb.ii. Filipenses 3:13-14: \u00abHermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atr\u00e1s y extendi\u00e9ndome a lo que est\u00e1 por delante, prosigo hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb.iii. Efesios 2:8-10: \u00abPorque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; y esto no de ustedes, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glor\u00ede. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jes\u00fas para buenas obras, las cuales Dios prepar\u00f3 de antemano para que anduvi\u00e9ramos en ellas\u00bb.\u00a0iv. Tito 2:11-14: \u00abPorque la gracia de Dios se ha manifestado para salvaci\u00f3n a todos los hombres, ense\u00f1\u00e1ndonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo con sensatez, justicia y piedad, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestaci\u00f3n gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, quien se dio a s\u00ed mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para s\u00ed un pueblo propio, celoso de buenas obras\u00bb. 7. Aprenderemos que estamos llamados a vivir la vida cristiana por fe. Nunca debemos desfallecer, sino que debemos perseverar hasta el fin. Pero nuestra perseverancia, nuestra vida de fe, es resultado de la gracia de Dios obrando en nosotros. Dios nos preserva. \u00c9l nos guarda, nos protege y nos capacita para perseverar hasta el fin y, finalmente, ser glorificados en la resurrecci\u00f3n y en los nuevos cielos y la nueva tierra de la era venidera. 8. As\u00ed, hemos construido este ordo salutis: llamamiento y regeneraci\u00f3n, fe y arrepentimiento, justificaci\u00f3n y adopci\u00f3n, santificaci\u00f3n y perseverancia (y preservaci\u00f3n), y finalmente, glorificaci\u00f3n. 9. Berkhof ofrece este resumen (p. 418): \u00abLa gran mayor\u00eda de los te\u00f3logos reformados&#8230; comienzan el ordo salutis con la regeneraci\u00f3n o con el llamamiento, enfatizando as\u00ed el hecho de que la aplicaci\u00f3n de la obra redentora de Cristo, en su inicio, es obra de Dios. Esto va seguido por una discusi\u00f3n sobre la conversi\u00f3n, en la cual la obra de la regeneraci\u00f3n penetra en la vida consciente del pecador, y \u00e9ste se vuelve de s\u00ed mismo, del mundo y de Satan\u00e1s hacia Dios. La conversi\u00f3n incluye el arrepentimiento y la fe, pero debido a su gran importancia, esta \u00faltima generalmente se trata por separado. La discusi\u00f3n sobre la fe conduce naturalmente a la justificaci\u00f3n, ya que \u00e9sta nos es mediada por la fe. Y como la justificaci\u00f3n coloca al hombre en una nueva relaci\u00f3n con Dios \u2014relaci\u00f3n que lleva","thumbnail_url":"https:\/\/academiapastoralnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/tablaOS4.png","thumbnail_width":624,"thumbnail_height":186}