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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Pastoral Academy of North Bergen</provider_name><provider_url>https://academiapastoralnb.org/en</provider_url><title>&#xBF;Siempre reform&#xE1;ndose? II - Academia Pastoral de North Bergen</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="eG7LoEi3HE"&gt;&lt;a href="https://academiapastoralnb.org/en/siempre-reformandose-ii/"&gt;Always reforming? II&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://academiapastoralnb.org/en/siempre-reformandose-ii/embed/#?secret=eG7LoEi3HE" width="600" height="338" title="&#x201C;&#xBF;Siempre reform&#xE1;ndose? II&#x201D; &#x2014; Academia Pastoral de North Bergen" data-secret="eG7LoEi3HE" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>La reforma b&#xED;blica se extiende a la conducta. Ciertamente, como individuos y como iglesias, debemos examinar continuamente lo que creemos y declaramos (p&#xFA;blicamente y en privado, cuando hablamos, escribimos y cantamos) comparando todo con el est&#xE1;ndar que nos da la Palabra de Dios, para asegurarnos de que nuestras creencias y declaraciones est&#xE9;n en conformidad con la verdad revelada por Dios. Sin embargo, la reforma b&#xED;blica es incompleta si solamente produce creencias y declaraciones correctas, incluso cuando estas surgen de corazones sinceros, puros y bien intencionados. Si creemos sinceramente en la verdad b&#xED;blica que declaramos, esta verdad debe gobernar inevitablemente nuestra conducta, nuestros h&#xE1;bitos y nuestras pr&#xE1;cticas. La carta de Pablo a la iglesia en Galacia nos ofrece un ejemplo llamativo de esto. En G&#xE1;latas 1:6-7, el ap&#xF3;stol reprende duramente a los g&#xE1;latas por haber cambiado su &#xAB;evangelio&#xBB;. Estoy maravillado de que tan pronto os hay&#xE1;is alejado del que os llam&#xF3; por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren&nbsp;pervertir el evangelio&nbsp;de Cristo. En G&#xE1;latas 3:1, 3 y 5:7-8, vemos que su perversi&#xF3;n de la verdad era una cuesti&#xF3;n de conducta, de pr&#xE1;ctica, una cuesti&#xF3;n de desobedecer a la verdad. &#xA1;Oh g&#xE1;latas insensatos! &#xBF;qui&#xE9;n os fascin&#xF3; para&nbsp;no obedecer&nbsp;a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? &#x2026; &#xBF;Tan necios sois? &#xBF;Habiendo comenzado por el Esp&#xED;ritu, ahora vais a acabar por la carne? &#x2026;Vosotros corr&#xED;ais bien; &#xBF;qui&#xE9;n os estorb&#xF3; para no obedecer a la verdad? &#xBF;Qu&#xE9; hab&#xED;a sucedido? Los expertos religiosos hab&#xED;an llegado a Galacia con un nuevo &#xE9;nfasis, una nueva versi&#xF3;n del Evangelio, con un matiz particular, diferente a lo que Pablo hab&#xED;a ense&#xF1;ado. Este matiz era una cuesti&#xF3;n de conducta, una conducta identificada con la pr&#xE1;ctica de la circuncisi&#xF3;n, pero una conducta que Pablo condenaba por ser alarmantemente incompatible con el Evangelio del Cristo crucificado. No s&#xF3;lo los cristianos de Galacia hab&#xED;an sido desviados hasta negar el Evangelio por medio de su conducta; el ap&#xF3;stol Pedro se vio igualmente afectado, como nos dice Pablo en G&#xE1;latas 2:11-16: Pero cuando Pedro vino a Antioqu&#xED;a, le resist&#xED; cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, com&#xED;a con los gentiles; pero despu&#xE9;s que vinieron, se retra&#xED;a y se apartaba, porque ten&#xED;a miedo de los de la circuncisi&#xF3;n. Y en su simulaci&#xF3;n participaban tambi&#xE9;n los otros jud&#xED;os, de tal manera que aun Bernab&#xE9; fue tambi&#xE9;n arrastrado por la hipocres&#xED;a de ellos. Pero cuando vi que&nbsp;no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si t&#xFA;, siendo jud&#xED;o, vives como los gentiles y no como jud&#xED;o, &#xBF;por qu&#xE9; obligas a los gentiles a judaizar? Nosotros, jud&#xED;os de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros tambi&#xE9;n hemos cre&#xED;do en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto&nbsp;por las obras de la ley nadie ser&#xE1; justificado. La&nbsp;conducta&nbsp;de Pedro&nbsp;negaba&nbsp;una doctrina fundamental del Evangelio: la doctrina de la justificaci&#xF3;n. (&#xBF;Qui&#xE9;n habr&#xED;a esperado tal cosa de un ap&#xF3;stol?) Pedro no hab&#xED;a atado cabos entre sus acciones y las implicaciones de estas. Hab&#xED;a permitido que la presencia, la influencia y la presi&#xF3;n de las &#xAB;celebridades&#xBB; de su &#xE9;poca nublaran su entendimiento y lo intimidaran, hasta el punto de apartarse de los creyentes gentiles. No se dio cuenta de que, al&nbsp;participar con&nbsp;un grupo marcado por ciertas&nbsp;pr&#xE1;cticas&nbsp;religiosas (los de la circuncisi&#xF3;n), se estaba&nbsp;apartando de&nbsp;una&nbsp;doctrina&nbsp;fundamental del Evangelio: la justificaci&#xF3;n solamente por la fe, no por las obras. El texto nos dice que &#xE9;l&nbsp;ten&#xED;a miedo de los de la circuncisi&#xF3;n&nbsp;lo que parece ser el motivo de su alejamiento de los identificados como&nbsp;gentiles. Quiz&#xE1;s le preocupaba que si no estaba de acuerdo con los de la circuncisi&#xF3;n pudiera cerr&#xE1;rsele una puerta al ministerio (o perder influencia). Despu&#xE9;s de todo, incluso el propio Pablo hab&#xED;a reconocido (como leemos en G&#xE1;latas 2:7) que Dios le hab&#xED;a dado a Pedro un ministerio para llevar el evangelio a los de la circuncisi&#xF3;n (los jud&#xED;os), as&#xED; como hab&#xED;a enviado a Pablo a los gentiles. Por lo que sabemos, Pedro no predicaba un evangelio de la circuncisi&#xF3;n. Sin embargo, en la pr&#xE1;ctica, se asociaba p&#xFA;blicamente con personas cuya conducta promov&#xED;a este evangelio diferente. Al asociarse p&#xFA;blicamente con ellos, negaba una verdad fundamental del Evangelio. Por muy buenas que fueran sus intenciones, en lugar de influir en&nbsp;ellos&nbsp;con el Evangelio, estaba permitiendo que&nbsp;ellos&nbsp;influyeran en&nbsp;&#xE9;l&nbsp;y en su conducta. Peor a&#xFA;n, les estaba ayudando y colaborando en su influencia perjudicial sobre los dem&#xE1;s: su participaci&#xF3;n p&#xFA;blica con ellos serv&#xED;a como una ratificaci&#xF3;n impl&#xED;cita a su falso evangelio y conducta. La elecci&#xF3;n de Pedro de sus compa&#xF1;eros de mesa pod&#xED;a parecer f&#xE1;cilmente una cuesti&#xF3;n secundaria para &#xE9;l. Sin embargo, Pablo vio lo que Pedro hab&#xED;a pasado por alto: las implicaciones de la conducta de Pedro no eran menores: negaban la justificaci&#xF3;n s&#xF3;lo por la fe. Agobiado por esta preocupaci&#xF3;n debido a la conexi&#xF3;n inevitable entre el Evangelio y una conducta apropiada, Pablo aparentemente se dio cuenta de que su silencio pudiera implicar su consentimiento. Seg&#xFA;n su propio testimonio, reprendi&#xF3; a Pedro de inmediato, e incluso p&#xFA;blicamente (delante de todos, G&#xE1;latas 2:14). Pablo pudo haber corrido el riesgo de ser malinterpretado, denunciado y marginado, como alguien que perturbaba y se opon&#xED;a a la unidad, la paz y el avance de la iglesia. A pesar de este riesgo, guiado por el amor al Se&#xF1;or y a Pedro, Pablo actu&#xF3; con Pedro como Nat&#xE1;n hab&#xED;a actuado con David. Llam&#xF3; a Pedro a una reforma b&#xED;blica: un cambio de conducta, un retorno a los caminos b&#xED;blicos. La fidelidad de Pablo hacia Pedro en este aspecto qued&#xF3; registrada en las Escrituras y fue uno de los medios que Dios us&#xF3; para que pudi&#xE9;semos hoy, dos milenios m&#xE1;s tarde, comprender una verdad fundamental del Evangelio, proclamarla con precisi&#xF3;n y vivir de acuerdo con ella.</description><thumbnail_url>https://academiapastoralnb.org/wp-content/uploads/2025/12/mDoner-7-300x300.jpg</thumbnail_url></oembed>
