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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Pastoral Academy of North Bergen</provider_name><provider_url>https://academiapastoralnb.org/en</provider_url><title>El Plan de la Salvaci&#xF3;n - Academia Pastoral de North Bergen</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="SsVFpD9F1j"&gt;&lt;a href="https://academiapastoralnb.org/en/el-plan-de-la-salvacion/"&gt;The Plan of Salvation&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://academiapastoralnb.org/en/el-plan-de-la-salvacion/embed/#?secret=SsVFpD9F1j" width="600" height="338" title="&#x201C;El Plan de la Salvaci&#xF3;n&#x201D; &#x2014; Academia Pastoral de North Bergen" data-secret="SsVFpD9F1j" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>El Plan de la Salvaci&#xF3;n Aula Virtual Recursos Benjam&#xED;n B. Warfield Cap&#xED;tulo I &#x2013; CONCEPCIONES DIFERENTES El objeto al que nuestra atenci&#xF3;n se dirige en esta serie de conferencias est&#xE1; ordinariamente considerado como &#xAB;EL PLAN DE LA SALVACI&#xD3;N&#x2014;. Su designaci&#xF3;n m&#xE1;s t&#xE9;cnica es, &#x2014;El Orden de los Decretos&#xBB;. Y esta designaci&#xF3;n tiene la ventaja sobre la m&#xE1;s popular de definir con mayor claridad el punto de vista del material objetivo. Esta no se confina comente al proceso de la salvaci&#xF3;n misma, sino que est&#xE1; hecha de modo general para incluir todo el curso de la relaci&#xF3;n divina con el hombre, que termina en su salvaci&#xF3;n. La creaci&#xF3;n no est&#xE1; claramente incluida en &#xE9;l, y de paso la ca&#xED;da y la condici&#xF3;n a que el hombre se vio reducido por ella. Esta parte del tema de la materia puede, sin embargo, ciertamente con alguna propiedad mirarse m&#xE1;s bien con el car&#xE1;cter de una presuposici&#xF3;n que como una parte substantiva del objeto de la materia misma; y ning&#xFA;n serio mal se har&#xED;a si nos atenemos a la designaci&#xF3;n m&#xE1;s popular. Su m&#xE1;xima concreci&#xF3;n le da tina ventaja que no debe ser estimada en poco: y sobre todo tiene el m&#xE9;rito de hacer mucho &#xE9;nfasis sobre la materia principal, la Salvaci&#xF3;n. Las series de actividades divinas que se toman en consideraci&#xF3;n se suponen, en todo caso, circular alrededor de su centro, y tener como su meta pr&#xF3;xima, la salvaci&#xF3;n del hombre pecador. Cuando las implicaciones de &#xE9;ste se consideren claramente, no parece requerir muchos argumentos para justificar la designaci&#xF3;n del todo por el t&#xE9;rmino &#xAB;EL PLAN DE LA SALVACI&#xD3;N.&#xBB; No parece necesario detenerse para discutir la previa cuesti&#xF3;n de si Dios, en sus actividades salvadoras, act&#xFA;a sobre un plan. Que Dios act&#xFA;a sobre un plan en todas sus actividades, est&#xE1; ya indicado en el te&#xED;smo. En cuanto al establecimiento de un Dios personal, esta cuesti&#xF3;n es indisputable. Por persona debe entenderse prop&#xF3;sito: precisamente lo que distingue a una persona de un objeto inanimado es su modo de acci&#xF3;n determinativa, que todo lo que hace se dirige a un fin y procede por elecci&#xF3;n de medios hacia ese fin. De igual manera el de&#xED;sta, por lo tanto, debe admitir que Dios tiene un plan. Podemos, indudablemente, imaginarnos una forma extrema de de&#xED;smo, en la que se puede afirmar o arg&#xFC;ir que Dios no se interesa de todo lo que sucede en este universo; que habi&#xE9;ndolo creado, se hizo a un lado y lo dej&#xF3; seguir su curso propio sin tornar en cuenta lo que pueda sucederle al fin, sin pensar m&#xE1;s en &#xE9;l. Es innecesario decir, sin embargo, que no existe ninguna forma de tal de&#xED;smo realmente, aunque extra&#xF1;o parezca decir, hay algunos, como tendremos ocasi&#xF3;n de observar, que parecen pensar que en las cuestiones particulares de la salvaci&#xF3;n del hombre, Dios act&#xFA;a en una forma irresponsable. Lo que el verdadero de&#xED;sta apoya es la ley. El piensa o se imagina que Dios ha sometido su universo no a un capricho imprevisto e impreparado, sino a un orden, a una ley que Dios s&#xED; ha impreso en su universo y para la direcci&#xF3;n de lo cual &#xE9;l seguramente puede dejarlo. Es decir, aun el de&#xED;sta se imagina que Dios tiene un plan: plan que abraza todo lo que sucede en el universo. S&#xF3;lo difiere con el te&#xED;sta en cuanto a las formas de actividad por las que piensa que Dios desarrolla su plan. El de&#xED;smo implica una concepci&#xF3;n mec&#xE1;nica del universo. Dios ha hecho tina m&#xE1;quina, y precisamente porque es tina buena m&#xE1;quina, puede dejarla para desarrollar, no sus fines propios, sino los de Dios. As&#xED; podemos nosotros hacer un reloj y entonces, porque es un buen reloj, dejarlo marcar los segundos y se&#xF1;alar los minutos, y dar las horas v notar los d&#xED;as d el mes, adem&#xE1;s de dar a conocer las fases de la luna y el acompa&#xF1;amiento de las mareas, y si nosotros preferimos podemos poner dentro un cometa que aparecer&#xE1; en la esfera, pero tina sola vez en la vida del reloj, no irregularmente, sino cu&#xE1;ndo, d&#xF3;nde y c&#xF3;mo le hayamos arreglado para que aparezca. El reloj no seguir&#xE1; su propio camino: seguir&#xE1; nuestro camino, el camino que hemos arreglado para que vaya; y el reloj de Dios, el universo, no sigue su camino, sino el de El como El lo ha ordenado, procediendo los acontecimientos inevitables con precisi&#xF3;n mec&#xE1;nica. Esta es una gran concepci&#xF3;n, la concepci&#xF3;n de&#xED;sta del orden o la ley. Nos libera de la suerte o el azar. Pero le hace as&#xED; s&#xF3;lo para arrojarnos al engranaje de la dentadura de una m&#xE1;quina. No es, por lo tanto, la concepci&#xF3;n m&#xE1;s grande. La concepci&#xF3;n m&#xE1;s grande es la del te&#xED;smo que nos libera a&#xFA;n de la ley, y nos coloca en las manos inmediatas de una persona. Es tina gran cosa estar librado del reino desordenado de un azar sin objeto. La diosa Fortuna era una de las terribles divinidades del viejo mundo, tan suficientemente terrible que apenas pod&#xED;a distinguirse del Destino. Es una gran cosa encontrarse bajo el cetro de un prop&#xF3;sito inteligente. Pero es muy diferente si el prop&#xF3;sito se ejecuta por una mera ley, actuando autom&#xE1;ticamente, o por el control siempre-presente personal de la misma persona. Nada hay m&#xE1;s ordenado que el control de una persona, cuyos actos todos est&#xE1;n gobernados por un prop&#xF3;sito inteligente, dirigido hacia una meta o fin. Si, entonces, creemos en un Dios personal, y mucho m&#xE1;s si, siendo te&#xED;stas, creemos en el inmediato control, por un Dios personal, del mundo que El ha hecho, debemos creer en un plan fundamental de todo lo que Dios hace, y por lo tanto tambi&#xE9;n en un plan de salvaci&#xF3;n. La &#xFA;nica cuesti&#xF3;n que puede levantarse concierne no a la realidad sino a la naturaleza de este plan. En cuanto a su naturaleza, sin embargo, debe admitirse que se han sostenido muchas opiniones diferentes. Realmente muchas opiniones, posiblemente bellas, se han proclamado una y otra vez, en uno u otro lugar. A&#xFA;n</description></oembed>
