Virtual Classroom

Interview: Pr. Bonifacio Lozano

Interview: Pr. Bonifacio Lozano

In this interview, Pastor Lozano explains that it is an essential responsibility of the local church and its pastors to train men for the ministry, observing their gifts, character, and willingness to labor. The pastor must be attentive to the spiritual, doctrinal, and practical abilities of the candidates, encouraging study, service, and close pastoral guidance.

He emphasizes that the process reveals the heart of the aspiring candidate, especially in his response to correction, his repentance, and his faithfulness in small things. He also highlights the importance of the church’s recognition, the internal call, and genuine abilities to teach and shepherd.

Finally, he shares his own experience in training men, emphasizing that the work is demanding, that not all persevere, and that the pastor should begin by giving small responsibilities and guiding them in the study and practical application of theology.

Preguntas y Respuestas

¿Debe la iglesia local formar hombres para el ministerio?

Sí, es una responsabilidad ineludible de la iglesia local y de sus pastores. La formación de hombres debe surgir del seno de la iglesia, observando los dones que Dios concede y atendiendo las necesidades reales del cuerpo de Cristo. Los seminarios pueden aportar, pero la tarea central recae en la iglesia y en sus líderes.

El pastor debe estar atento a las capacidades espirituales, bíblicas y teológicas de los hermanos. Se fomenta el estudio de las Escrituras, la lectura de buenos libros, la elaboración de esbozos y la participación activa en la vida de la iglesia. Los dones se descubren trabajando; por eso se anima a los jóvenes a servir y participar para ver cómo el Señor los va moldeando.

Debe conocer bien las Escrituras, ser cercano a la congregación y ser transparente al señalar deficiencias. Debe trabajar en equipo, cultivar familiaridad y permitir un ambiente donde se pueda corregir, aprender y servir. La crítica es bienvenida siempre que venga acompañada de trabajo y compromiso.

No. Primero se debe confirmar que la persona realmente es convertida, observando su respuesta al pecado, a la corrección y a la disciplina. Además, el hombre que se prepara debe mostrar un corazón enseñable, disposición al sacrificio, responsabilidad y evidencia de arrepentimiento cuando es necesario.

Hay tres criterios fundamentales:

  1. Llamamiento interno: que el hombre desee servir a Dios desde el ministerio.

  2. Capacidad real: habilidades para enseñar, comunicar, estudiar y pastorear.

  3. Reconocimiento de la iglesia: la congregación debe afirmar su idoneidad.

Sin estos tres elementos trabajando juntos, no debe avanzarse.

La iglesia debe observar si el candidato cumple con los requisitos bíblicos para ancianos y diáconos. Además, la congregación acompaña el proceso orando, observando y confirmando el carácter, la madurez y la fidelidad del hermano.

Durante ocho años trabajó con un grupo inicial de diez jóvenes en un curso de tres años. Con el tiempo, solo tres perseveraron; los demás abandonaron o se apartaron. Los tres que continuaron hoy sirven en distintos lugares del mundo, lo que demuestra cómo Dios distribuye sus siervos según su voluntad. Actualmente está formando un nuevo grupo de cinco hombres con buen potencial.

Debe comenzar dando pequeñas responsabilidades a quienes parecen tener potencial, observando su fidelidad en lo poco. Luego debe guiarlos en el estudio de libros esenciales —como A mi corazón por tu causa o Teología pastoral del pastor Martín— y evaluar cómo aplican lo aprendido en la práctica. Finalmente, debe supervisar su crecimiento, su trato con los hermanos, su integridad y su capacidad para llevar cargas ministeriales reales.